Desde hace mucho tiempo, un triste espectáculo viene ofreciendo la clase política. Son aquellos que, por obligación la ciudadanía los entrona con cargos de representación popular pero resultan ser los peores profesionales en un sistema político casi espurio desgraciadamente.
Ahora asistimos a la fiesta municipal, y las ofertas comienzan a asomar. La amnesia del pueblo no permite desenmascarar las “maquinas partidarias” y de no ocurrir nada extraño, la torta se la terminarán repartiendo una vez más los de la concertación y los de la alianza, a así seguirán perpetuándose con las cuotas de poder. Una gran responsabilidad de tanto chanta
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Chile Primero no será partido político…por ahora.


