
Entre mi vida familiar, el trabajo y mis paseos en facebook, había dejado un poco aislado mi blog. Pero aquí estoy, a la carga nuevamente.
Este año y el próximo estarán marcados por contiendas electorales en que todos los chilenos, inscritos o no para votar, se verán “afectados”.
Quienes hoy disfrutamos, nos maravillamos, utilizamos y estamos en red, no podemos dejar de mirar el acceso las tecnologías como una herramienta que será utilizada con mucha fuerza en las próximas campañas.
Es interesante observar como esta manera de llegar a miles de personas “sin moverse del escritorio” ha ido ganado espacio por sí sola y, en este contexto no podemos dejar de mirar lo que está pasado en USA.
La interacción entre las redes sociales y la campaña presidencial, ha permitido conectar y unir a miles de ciudadanos norteamericanos. El caso de Obama es digo de seguir. Se reconoce en él un paradigma absolutamente distinto de una nueva forma de hacer política, y las cifras así lo indican: 750 mil voluntarios activos, 8.000 grupos de afinidad y 30.000 eventos, todo ello a través de la red. Y más sorprendente aún ha sido la capacidad de reunir fondos para su campaña, con donantes entregando pequeñas sumas de dinero, pero transformándose en verdaderos “eclipsadores” de los magnates que históricamente han sustentado las campañas.
En febrero Obama informaba que más del 90% de los aportes llegaban de “pequeños” donantes, los cuales entregaban, cada uno, sumas de US$ 200 o menos, indicando además que había logrado reunir más de un millón doscientos mil donantes en marzo y así en un año, han acumulado más de US$ 200 millones. Según expertos, ha sido una operación al estilo de los negocios de Silicon Valley. Estamos hablando de las redes sociales.
En chile ya muchos han comenzado a dar pasos interesantes en esto de la política 2.0 y deberá ir creciendo en la medida que se entienda que aquí hay una realidad virtuosa de apoderarnos de la modernidad en beneficio de la interacción inteligente entre los lideres políticos y sus electores, los que podrán estar mucho más conectados y, por cierto, podrán hacer “más presión”, fiscalización y observación de la actuación de los políticos.
Un tema interesante que habrá que seguir de cerca en los próximos meses.



